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Nicanor
Rodríguez González nació en la Velilla de
Valdoré, pueblecito cercano a Cistierna, y a los dieciséis
años salió de la localidad montañesa para
comenzar a trabajar como aprendiz en la pastelería de
Camilo de Blas de León.
Parece
ser que fue en esta dulce institución leonesa donde el
joven Nicanor dio en confeccionar por vez primera un delicado
hojaldre elaborado a base de mantequilla, harina, huevos y azúcar.
Nicanor
Rodríguez se casó años más tarde
con una joven de Boñar, María Díez, y se
estableció por su cuenta en "la villa más
guapa", instalando un comercio mixto al que con el estilo
de la época denominó "Casa Nicanor".
Una tienda en la que poder adquirir los más variopintos
productos alimentarios y de utillaje, y por supuesto las deliciosas
"hojaldras" para las que aún no había
encontrado denominación el bueno de Nicanor.
Los
encargados de hacerlo -no sabían que estaban poniendo
nombre al más representativo y exquisito de los dulces
leoneses- fueron los clientes de un balneario entonces existente
en Boñar.
Conocedores
de las buenas manos de Nicanor para con las "hojaldras",
por derivación acabaron por enviar al servicio en busca
de "Nicanores", identificando así los singulares
pastelillos con el nombre de su creador.
Poco
a poco, desde el pequeño obrador de Boñar, los
"Nicanores" fueron tomando carta de naturaleza en el
panorama gastronómico provincial y conociéndose
sus peculiares virtudes en distintas regiones españolas.
De
esta suerte, los hermanos José Mª y Luis Rodríguez,
nietos del creador , no dudaron en impulsar comercialmente el
entonces ya típico y representativo dulce leonés,
y registraron oficialmente el nombre con la denominación
"Nicanores de Boñar"
Con
el fin de favorecer su expansión y más racional
distribución nacional, José María y Luis
Herminio montaron el actual obrador en la calle Coslada de Madrid,
aunque una rama familiar continúa elaborando los excelentes
hojaldres en el propio Boñar siguiendo rigurosamente el
mismo proceso artesanal y utilizando las materias primas de su
fórmula original: mantequilla, harina, huevos y azúcar.
Con
la producción en incremento, José María
y Luis Herminio encaran el futuro con optimismo y ponen todos
los medios a su alcance para dar continuidad al más apreciado
de nuestros dulces y a la denominación que populariza
"la villa más guapa"
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